lunes, 23 de febrero de 2015

Viaje al bosque encantado de Allariz



Febreiro, febreireiro, da o sol en calquer rixeiro.
Febrero, febrerero, da el sol en cualquier arroyo.


La comarca de Allariz cuenta con multitud de opciones para disfrutar de jornadas inolvidables, y una de ellas es sin duda la visita al castro de Armeá y los secretos que encierra la ruta que nos conduce hasta él. Para los profanos en el tema diremos que los castros en Galicia son una de las señas de identidad de nuestra tierra. Se tratan de restos de poblados fortificados celtas, en los que abundaban las casas circulares con techo vegetal y se situaban en lugares estratégicos.

La ruta comienza atravesando un pequeño pueblo que da nombre al yacimiento, para continuar por un sendero rodeado de frondosos bosques de carballos (robles, en gallego) y enormes rocas de diversas formas, que aumentan las leyendas del lugar. 


A lo largo del camino y grabadas en algunas rocas se ven unos curiosos agujeros, llamados cazoletas en arqueología, de los que se dice que siempre tienen agua, sea invierno o verano y que según cuenta la leyenda son los lugares donde rebotó la cabeza de una santa martirizada en aquellos lugares. 


Esta historia conecta con la siguiente construcción que aparece en nuestra ruta, una basílica inacabada del S XII y conocida como “O forno da Santa” de la que no se construyo más que los muros y dos puertas realizadas en ellos, que nos llevan a un lugar tan misterioso como insospechado; una cripta que probablemente fue anterior a la basílica y en la que se dice fue incinerada la santa.




Un poco más adelante encontramos un extraño roble rodeado de un muro y bajo el que hay dos rocas con silueta antropomórfica y que al igual que las cazoletas, permanecen con agua todo el año. En este caro hay otras piedras que sugieren formas como una oreja y que las antiguas tradiciones precristianas atribuyen poderes curativos si el enfermo la rodea un número determinado de veces. Todo un ritual misterioso que le da a este entorno un aura de absoluto misterio.


Dejando atrás el claro en el que reina el carballo y las piedras que lo adornan, seguimos nuestra ruta  por el bosque, hasta llegar al castro de Armeá, situado en una zona elevada del monte y cuyo origen se sitúa en el siglo I. El castro es de clara influencia romana en sus construcciones. En él podemos ver parte de una calzada, restos de las casas y algún elemento doméstico como un hogar para el fuego con baldosas romanas de la época. Desde el mismo castro, que es el final de nuestra ruta, y que no os mostramos para que os animéis a venir, se puede admirar unas espléndidas vistas de toda la comarca y del llamado val da Rábeda, una extensa planicie, mezcla de prados y bosques autóctonos.

Esta ruta, de unos tres kilómetros y fácil acceso, es toda una inmersión en la cultura y la naturaleza gallega y estimulará la imaginación de cualquiera que visite este lugar. Un hermoso bosque gallego  lleno de secretos que pueden tener su colofón en la visita al cercano y bello pueblo de Santa Mariña de Augas Santas. Una ruta que sin duda será uno de los mejores paseos por Allariz.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Dulces de carnaval: Orellas de entroido


Las recetas de mi madre/As receitas da miña nai

A la gallega se viste de Entroido, el carnaval gallego. En esta ocasión os contamos la receta de un dulce que se asocia a esta celebración tan arraigada en el sur de Galicia: las orejas de carnaval, as orellas de Entroido.

Bó proveito!


Orejas de carnaval/ Orellas de entroido

Ingredientes para dos docenas de orellas:

martes, 27 de enero de 2015

Aceitunas gallegas, con un aliño artesano y centenario


En xaneiro, pon  o alleiro
En enero, planta los ajos

Que una gallega de 80 años explique cómo aliñar aceitunas podría resultar hasta extraño. Pero no lo es tanto en lugares como Monterrei (Ourense) o Quiroga (Lugo), donde hay zonas en las que se pueden ver cómo las oliveiras centenarias dibujan un paisaje tan singular en Galicia como real. Una parte de la historia gallega que pocos saben, y es que los olivos, especialmente en el sur de Galicia, existieron y produjeron aceite de calidad desde la llegada de los romanos a estas tierras, y que siglo a siglo fue perdiendo su importancia, hasta llegar a un punto de inflexión determinante: la orden por parte de los Reyes Católicos de arrancar todos los olivos de Galicia, para favorecer comercialmente a la recién conquistada Andalucía. Por suerte para nosotros, hubo algunas centenares de desobedientes, y gracias a ellos podemos contar esta historia y disfrutar de aceitunas 100% gallegas.


Los paisanos de estas comarcas, que hoy en día no procesan el aceite de sus frutos, al menos y casi a modo de homenaje de una riqueza olvidada, sí recolectan las aceitunas verdes de las ramas para elaborar aliños y encurtidos. En la zona de Monterrei, mientras recogíamos algunos kilos de aceituna verde para encurtir, una paisana de la zona nos dio a probar su propia elaboración, en la que destacaba la naranja, el romero y el tomillo, todo ello propio de la zona. Esta preparación sirvió de base e inspiración para el aliño que elaboramos posteriormente.

Pasos en la elaboración

domingo, 23 de noviembre de 2014

El rebozuelo, posibles confusiones y usos de una seta deliciosa


Gallego: “Moito tes que saber para cogumelos comer”
Español: Mucho tienes que saber si setas quieres comer


Los cantharellus cibarius o rebozuelos (cantarelas, en gallego) son setas de un gran valor culinario, que conviven y perviven aún después de que otros hongos como el afamado boletus, hayan terminado su ciclo todavía se puede encontrar en los bosques. Además, estas setas son fuente de vitaminas B1, C, E y niacina (B3), además de algunos minerales, como calcio y potasio.
Los rebozuelos suelen crecer cerca de pinos y robledales. Tienen color que va del amarillo al  naranja, aunque el tronco puede ser algo más claro, hasta alcanzar incluso el color crema. El sombrero es irregular, con el borde frecuentemente doblado hacia abajo, pudiendo ser plano o con la parte central cóncava.



Los pliegues son sinuosos, y muy importante, empiezan desde el tronco de modo aleatorio. Otra característica clave es que dichos pliegues se bifurcan. Al romper la seta se ve su carne, de un color naranja vivo, y desprende un olor dulce y agradable, similar al del melocotón.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cómo hacer el membrillo perfecto

Gallego: Polo San Martiño a neve no camiño
Español: Por San Martín, nieve en el camino

En determinadas zonas de Galicia, especialmente en las zonas de interior, abunda un árbol cuyos frutos son tan aparentemente atractivos como poco comestibles en fresco. Son los membrillos o marmelos, en gallego, que se recogen en el mes de octubre y con el que se elaboran jaleas, los famosos membrillos caseros que en nuestra tierra son tradición, y que acompañado de pan y queso fresco se convierte en un auténtico manjar. Además, el marmelo se conserva durante muchos meses. Una fruta que además de su sabor, aporta una gran cantidad de vitaminas y minerales... ¡y te puede salvar la vida!; y es que dicen que Juan Sebastián Elcano consiguió circunnavegar el mundo sin enfermar de escorbuto porque cada día se tomaba... una cucharada de membrillo. 


Preparación 

martes, 28 de octubre de 2014

Habas con almejas / Fabas con ameixas



Las recetas de mi madre/As recetas da miña nai

A la gallega presenta una deliciosa y sencilla receta asturiana con almeja babosa de las rías gallegas y la famosa “faba” de la comarca lucense de Lourenzá

Bó proveito!




Ingredientes  
para cuatro personas


1/2 kg de habas/alubia blanca
250 gr de almejas babosa
1 cebolla
2 dientes de ajo o uno grande
1 cucharada pequeña de azafrán
1 cucharada de perejil picado
1 taza de aceite de oliva 
Sal


Preparación

Dejar las habas/fabas en remojo durante 12 horas. En una sartén se fríen cebolla cortada fina y ajo en láminas. Se añaden las almejas limpias y se dejan reposar a fuego medio hasta que se abran. En una olla aparte con agua fría se ponen a hervir las fabas y cuando llegan su punto de hervor, se desespuma, se baja la temperatura y se deja cocer una hora a fuego medio, pudiéndose cortar la cocción con un chorro de agua fría un par de veces, para reblandecer más la textura de las fabas. Hay que tener en cuenta que hasta que las fabas estén blandas no se deben echar las almejas con el sofrito en la olla. Pasada la hora se prueba la textura de la alubia y se echan las almejas con el sofrito, el azafrán y el perejil picado en la olla, se rectifica de sal y se continúa la cocción durante unos minutos, hasta que las fabas tengan un punto mantecoso. Cuando estén listas, emplatar y servir.


Consejos

  • Si se le quiere aumentar el sabor, se le puede añadir un hueso de jamón a la cocción. 
  • Se pueden utilizar otro tipo de almejas para hacer la receta más económica, tipo chirla.
  • Se rechazan almejas rotas o abiertas, antes de cocinar se limpian bien para que desprendan la arena, si alguna de ellas no se abre con el calor, se retiran.
  • Si al picar la cebolla, lloran mucho los ojos, pasar por el grifo la cebolla sin piel.
  • Si se desea espesar la salsa, esmagar alguna de las habas al final antes de emplatar y si por el contrario tienen demasiado líquido eliminar antes de servir.
  • Se recomienda cocer las habas con agua sin cloro.
 

sábado, 18 de octubre de 2014

Hierbaluisa: El aroma de un limón en una hoja



Gallego: A verdura en outono cómea o seu dono.
Español: La verdura en octubre se la come su dueño


Hoy querría contar una escena de mi Ourense local. Yo viajaba en el autobús urbano, que sorprendentemente, desprendía un olor  fresco y agradable. El olor parecía provenir de las manos de una mujer que  portaba un manojo de hierba que manoseaba mecánicamente; a su lado uno de los pasajeros, atraído por el olor, no pudo resistir la tentación de preguntar. Se le acercó al oído y musitó algo; ella, sonriendo, contestó ‘Hierbaluisa’ y le ofreció un ramillete, recomendando que hiciera una infusión.

Si no fuera porque tenemos una de estas plantas, seguro que yo también le habría pedido una ramita. 


La hierbaluisa es una planta común no solo en Galicia. Tiene unas hojas alargadas y algo ásperas al tacto. Etsa planta puede alcanzar una altura máxima de dos metros. Sus flores son muy pequeñas y de color blanco. Al frotarlas instantáneamente se libera un delicioso aroma que recuerda a cítricos como el limón.