miércoles, 17 de septiembre de 2014

Almejas lame-lame : receta gallega tradicional


As receitas da miña nai
Las recetas de mi madre

A la gallega inicia con este plato una serie de artículos dedicados al extenso recetario gallego. Hoy  presentamos una receta fácil con almejas. Almejas lame lame es una preparación que aparece en un libro de principios del siglo XX, obra del gran gastrónomo coruñés Manuel María Puga y Parga, alias Picadillo, además de ser uno de los platos de rápida preparación a base de almejas que están presentes en el recetario de mi madre y de tant@s otr@s galleg@s.

Bó proveito!


  
Ingredientes

1 kg de almejas
1 cucharada sopera de perejil picado
Un fondo de sartén mediana de aceite
2 cucacharadas soperas de cebolla picada
Media cucharada sopera de pimenton dulce
Una pizca de pan rallado

Lavado de las almejas

Metemos la almejas en agua 5 minutos y repetimos la operación una o dos veces (cambiando de agua las almejas, para que se les vaya la arena )

Preparación

Colocamos las almejas en una olla sin agua y tapada y ponemos fuego medio hasta que abran, y cuando el agua que sueltan las propias almejas empiece a hervir añadimos perejil picado, revolvemos todo y separamos la olla del fuego

Ponemos en una sartén aparte un fondo de aceite y dos cucharadas de cebolla bien picada  y cuando esté pochada añadimos media cucharada de pimentón dulce. Vertemos este sofrito sobre las almejas  a fuego alto mientras revolvemos, añadiendo un poco de pan rallado. Hervimos todo durante 2/3 minutos aproximadamente, emplatamos y servimos.


Consejos

·         No echar sal en ningún momento, ya que las almejas tienen su propio sodio.

·         Los bivalvos (almeja, berberecho, mejillón...) no se pueden cocer mucho, porque la carne pierde su ternura y se seca.

·         Si las almejas no son de 1ª calidad o no son muy sabrosas podríamos añadir un poco de vino blanco antes de esparcir el pan rallado.

·         Si queremos suavizar la cebolla y que no repita en la digestión, la picamos y la ponemos a cocer en una lámina de agua en una sartén a fuego alto hasta que el agua evapore, y a continuación cocinamos la cebolla según los requerimientos de la receta.

domingo, 14 de septiembre de 2014

De dónde salió el pulpo... “a la gallega”

Gallego: En setembro colle o viño e non durmas no camiño
Español: En septiembre coge el vino y no te duermas en el camino
 
 
Pulpo estilo feira, pulpo a la gallega, o como se dice en nuestra tierra, polbo á feira. Es éste uno de los platos más representativos de Galicia; aceite, pimentón, patata gallega en trozos (cachelo), sal gorda o en escama, y por supuesto un buen pulpo del litoral gallego cocido el tiempo exacto. Pocos y sencillos ingredientes pero todos de calidad, para hacer de este plato uno de los más reconocidos y sabrosos de la gastronomía gallega.

jueves, 11 de septiembre de 2014

La cunca: Acariciar el vino

Gallego: A cunca chea os ollos alegra
Español: La taza llena los ojos alegra

Para los amantes del vino gallego hay un objeto casi totémico en las siempre recomendables tascas y tabernas que no debería pasar desapercibido; se trata de la taza o cunca, en gallego, que es un recipiente de cerámica, por lo general de color blanco, (tono que da la arcilla blanca o caolín) y que se sostiene con la mano abierta. En ellas aún se escancian y beben los vinos jóvenes do país en muchos rincones de Galicia.


El uso de la cunca para beber vino se pierde en la noche de los tiempos y resulta difícil precisar su origen. Uno de los posibles motivos de su empleo es que el vino del Ribeiro (el original de la comarca con mayor historia vinícola de Galicia) contenía gran cantidad de éteres volátiles que producían cefaleas y migrañas, y las formas propias de la cunca favorecían su evaporación. En cualquier caso, los oleiros y alfareiros, artesanos del barro y la cerámica las dividen en tres tipos, basándose en tres características: calidad del barro, adorno y la extensión del vidriado, y cuyas diferencias se corresponden con distintas clases sociales. Así, la “cunca dos pobres” es la más antigua y está realizada en barro escamentado o pardo y se vidria solamente por dentro. Después viene el llamado “cunquelo”, una cunca de barro blanco pero lisa, y cuya superficie plana exterior puede llevar dibujos esquemáticos de tipo floral y se asocia tradicionalmente a las clases medias. Y por último, existe la “cunca dos ricos” o “escudilla”, también de barro blanco, y siempre decorada con incisiones en la superficie plana bajo el borde y que va vidriada por dentro y por fuera.
 

Uno de los usos de la cunca en la propia bodega es servirse directamente de la pipa o pipote (barril) de vino, y en caso de estar en una taberna las cuncas van siempre asociadas a los xarros o xerros (jarras) objetos de la misma manufactura que las cuncas. Aparte de los diferentes tamaños de los xarros, existen dos grandes tipos. una de las jarras (la más lisa) era para ser usada a diario,  y la otra jarra, adornada con un cordón circular con depresiones y ramitos ascendentes era la usada en los días de fiesta, y conocida como la “xarra das festas”.

Pero más allá de sus origenes, formas e historia, la cunca siempre será el icono perfecto de una taberna gallega, una manera muy gallega, muy “xeitosa”  de acariciar el vino.



¡Brindo con ella y por ella!, Saúde!

jueves, 4 de septiembre de 2014

Mercado de Santiago, la otra catedral



GALLEGO: O cuquiño a cucar e a ruliña a rular, colle o fouciño e vai seiturar
ESPAÑOL: El cuquito y la tortolita cantando, coge la hoz y vete a segar


Entre las citas inexcusables para todo viajero, peregrino o turista que visite Santiago de Compostela existe un lugar que supera con creces lo que uno espera encontrar. Y no hablo de la monumentalidad de la Praza do Obradoiro o la fachada barroca de la catedral, por citar dos tópicos. La praza de abastos o mercado central de Compostela es uno de los lugares que mejor definen la ciudad y lo que  representa vivir en Galicia. Los arquitectos de esta instalaciones algo debían saber al respecto, porque diseñaron un conjunto de naves de una sola planta, realizadas en piedra y teja, en la que el visitante parece estar entrado en unas capillas hermosamente mundanas. Cada nave representa un sector; la nave del pescado, la del marisco, la de la carne, la de las frutas, la de las verduras, y entre nave y nave se desarrolla una vida dinámica, intensa, aunque de ritmo pausado, llena de pequeños puestos con producto local y fresco, una pulpeira que sirve raciones al momento, máquinas de venta de leche fresca, y pequeños bares para tomar un pincho o un buen vino de la tierra. En definitiva, un pequeño paraíso profano a lo largo de unos cuantos cientos de metros cuadrados enclavados en el corazón de esta ciudad empedrada y acogedora, patrimonio de la Unesco.






Y en esta experiencia de colmar sentidos, mención aparte merece uno de los locales gastronómicos de este bello mercado: Abastos 2.0. un local que podría ser otro bar más, como tantos otros que existen en una ciudad de renombre gastronómico, pero en su caso su mérito es no disponer de nevera. Efectivamente, una cocina sin un refrigerador puede sonar a imposible pero éste es una de los motivos fundamenales de su éxito. Al no tener nevera, cada día, a primera hora, los cocineros se acercan al mercado y escogen aquellos productos de temporada más frescos, y con esos productos elaboran cada día un menú breve pero muy cuidado, un sabroso listado de pinchos o tapas cocinados al momento y pensados cada día. Reinvención constante y producto fresquísimo. Éxito asegurado.


Deambular por el mercado de abastos de Santiago, charlar con los vendedores, degustar y comprar producto gallego de primera calidad no es una posibilidad en la capital de Galicia. Si vas a Santiago y te olvidas de ver al santo, todavía puedes hacerte una buena idea del lugar que visitas, pero si no pasas por este mercado, no sabrás lo que es Santiago.

La plaza de abastos también admite pedidos a través de su tienda online, realizando reparto a los habitantes de la capital gallega. Para visitar entren AQUÍ.